Emporio la Rosa trae tres variedades icónicas de la que es reconocida como una de las 25 mejores heladerías del mundo vuelven para sorprender a los amantes de este refrescante producto.

Sabores del Recuerdo

Hay cosas que simplemente no pasan de moda. Es el caso de los sabores del recuerdo, una línea de helados que presentó Emporio La Rosa y que promete deleitar a los más exigentes paladares en este otoño.

Chocolate peperoncino, Piña thai y Frutilla pimienta son las tres variedades que regresan a la carta de la que es reconocida como una de las 25 mejores heladerías del mundo, con el fin de recordar los orígenes de la marca, su afán constante de innovar y, a la vez, dar respuesta a los clientes que pedían el regreso de estos.

Combinaciones Innovadoras

“Si bien, los chilenos somos bastante tradicionales al momento de elegir sabores de helado, cada vez las personas están más dispuestas a probar nuevos estilos y combinaciones. En este sentido, Emporio La Rosa fue pionera, incorporando elementos de la cocina poco vistos en la heladería tradicional, como son los botánicos, hierbas y elementos de la gastronomía local”, comentó Andrea Garín, maestra heladera de Emporio La Rosa.

Protagonistas del Relanzamiento

Así, los tres protagonistas de este re lanzamiento son innovadoras apuestas.  El helado de chocolate peperoncino mezcla el amargor y dulzor del chocolate con el picor del peperoncino, que es un ají tradicional en la cocina italiana. En él, los distintos sabores se sienten en etapas, comenzando por el chocolate intenso para luego, de fondo, sentir el picor del peperoncino.

Por su parte, el helado de frutilla pimienta es dulce por la presencia de frutilla natural, pero con un toque mentolado en boca por el toque de la pimienta. Por último, Piña Thai es una mezcla fresca y especiada, ya que está elaborado con piña natural, leche de coco y un toque de jengibre, además de pedacitos de coco rallado que le otorgan textura al paladar.

A través del tiempo

Emporio la Rosa nació el año 2001 como un pequeño almacén de barrio, en la calle Merced, pleno corazón patrimonial del casco antiguo de la capital.

Su dueña quería ofrecer productos ricos y diferenciados a sus vecinos, así como también helados artesanales que se destacaran por su calidad y originalidad. 

Con el tiempo, este almacén se convirtió en una cafetería, que además de helados, ofrecía platos inspirados en ingredientes y recetas típicas de la comida tradicional chilena, sorprendiendo con sabores caseros,  pero a la vez únicos que buscan relevar lo propio de la cultura chilena con una pizca de innovación. Hoy cuenta con más de 28 locales en Santiago y regiones y una amplia oferta de platos, preparados con los mejores ingredientes y mucho cariño, para entregar momentos gratos y felices a quienes los visitan.